La técnica del risotto

El secreto está en incorporar caldo caliente a medida que el arroz lo va perdiendo. Para eso, mirá la superficie: si cuando abrís, con la ayuda de una cuchara, la preparación el fondo está seco y los borden burbujean, es hora de echarle más líquido. Y la cantidad indicada es hasta que se cubra el arroz, pero apenas. Repetí esto cada vez que sea necesario y tené cuidado de no esperar mucho porque si se seca del todo, corrés el riesgo de que se peguen o se quemen los granos.