Hongos

Los más conocidos son los champignones, pero no son los únicos. Acá, las variedades comestibles:

  • Champignones: se los cosecha en otoño e invierno, se los consume fresco y se los conserva tanto crudos como cocidos, pero siempre fríos. Su sabor es suave y algo terroso. Son los que tienen la forma de hongo con tapa o sombrerito y son algo redondeados. Su color es blanco y el truco, a la hora de cocinarlos, es que todos sean del mismo tamaño para lograr una cocción pareja. ¿Otro tip? A la hora de limpiarlo, hacelo con una toalla o un papel húmedo porque si los mojás, absorben el agua y pierden firmeza.
  • Portobellos: son grandes, largos, de color marrón y antes de comerlos, su tallo debe ser removido. Su sabor es más definido e intenso que los champignones y se los puede comer grillados, salteados o crudos.
  • Shitakes: provienen de Japón y es el segundo hongo más cultivado del mundo, luego del champignon. Su tapa es de color marrón oscuro y dorado, a veces estriada, y su interior es color crema. Son muy aromáticos y su carne tiene mucho cuerpo. Hay que descartar su tronco y resiste cocciones prolongadas.
  • Gírgolas: son los de forma de abanico o espátula, con superficie lisa. Su color puede ser gris claro, pardo o algo más amarillento. Su aroma es persistente y su textura, delicada. A veces tiene dejos picantes y otras, dulzona. Se los consume deshidratados, en conserva, frescos o salteados.